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Necesidad de un Código de Ética para el Profesional de la Docencia

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Diversos autores han enfocado la Ética desde sus perspectivas de investigación; y tenemos así la Ética en al ámbito empresarial, económico, y educativo, entre otros.

La Ética, tiene como objeto la interpretación de lo que está bien y lo que está mal en la conducta humana. En este sentido,  tenemos tres clases de actos: 1º. Aquellos que el hombre debería hacer. 2º. Aquellos que no debería hacer y 3º. Aquellos que puede hacer o dejar de hacer.

Santana (1990), señala que "El lenguaje Ético se ha convertido en uno de los problemas fundamentales de la ética contemporánea. En tanto que disciplina normativa, la Ética desarrolla un tipo de argumentación persuasiva, que mueve a la acción. El lenguaje propio de la Ética es de naturaleza prescriptiva y se expresa mediante mandatos, instrucciones, recomendaciones, consejos o mediante juicios de valor."

Históricamente y durante la época de la conquista y la colonización (1498 -1811)  el formalismo Ético estuvo plasmado en leyes españolas inaplicables en la realidad venezolana. En la época republicana (1811-1870) la formalidad legal se proyecta en numerosas Constituciones. La de 1811 se inspiró en la Ley Fundamental de Norteamérica y en la Declaración del Hombre y el Ciudadano.

Tras la capitulación de 1812 se pone en práctica la Ley de la Conquista, de orden colonial. La moral  era inconsistente. Los venezolanos aman la Patria, pero no aman sus leyes, dice Bolívar (1819),  porque éstas han sido nocivas y eran la fuente del problema.

De 1870 a 1936 el formalismo Ético está influenciado por el personalismo político, y el comportamiento Ético se deriva del temor a la represión y al castigo.

Durante la etapa de modernización en Venezuela (1936 - 1958)  comienza el aprendizaje democrático y con él un nuevo formulismo Ético, que el periodo dictatorial transforma en postulados basados en la coacción y el deber impuesto.

A partir de 1958 se consolida el proyecto democrático. El formalismo Ético está representado en la Carta Magna aprobada en 1961 y vigente a la fecha. Nuestra sociedad está regida por los principios Éticos que aparecen explícitos en la Constitución Nacional : Unidad, libertad, paz, estabilidad, trabajo, dignidad humana, bienestar, seguridad, participación, igualdad social y jurídica, cooperación, respeto, autodeterminación, orden democrático y justicia.

Evidentemente estos aspectos se deben desarrollar en un Código de Ética que involucre al docente, donde la misión y visión de lo educativo deben estar reflejadas en el mismo.

La preocupación por desarrollar este aspecto se ve igualmente reflejada en altas esferas del Gobierno Nacional, como lo son la Contraloría General de la República y el Comisionado Presidencial para la Vigilancia de la Administración Publica.

El primero de ellos postula "la necesidad de crear una cultura de la responsabilidad y de la eficiencia, como Ética del funcionario publico y una cultura social de la honestidad como contexto general, que ate y obligue al servidor público y a todo el conglomerado social de la República."

Continúa señalando Lander (1996) que "Es así como lograremos la institucionalización de la Ética, fundamento y fuerza originaria para que el Estado, la administración publica en general y el ciudadano desde sus organizaciones de la sociedad civil, se apoyen y refuercen el tejido de las normas cuyo cumplimiento nos alejen de la ley del mas fuerte, de los rezagos autoritarios, de clientelismos. Es decir, que cada quien haga bien lo que tiene encomendado."

La Contraloría General de la República plantea la "adopción y aplicación de códigos severos de conducta" para los miembros de la administración pública y privada, incluyendo a los gremios, y una cultura de la responsabilidad y la eficiencia como Ética del funcionario publico.

El segundo de ellos, manifiesta su preocupación por el establecimiento de un Nuevo Orden Ético, en  ocasión de celebrarse la Conferencia Internacional "Democracia contra la Corrupción", (Junio 1996) auspiciada por la Contraloría General de la República.

Urdaneta (1996) plantea dos acciones o iniciativas inmediatas por parte de la Comisión a su cargo: El Compromiso Educativo Anticorrupción y un Código de Ética de los Servidores Públicos.

Para el primero de ellos, se persigue un objetivo, el cual es  "el generar la concertación en lo social, político, económico, nacional, regional, y municipal, hacia el establecimiento de un compromiso nacional sustentado en la educación como actividad rectora para promover un cambio radical, orientado a consolidar aquellos comportamientos éticos que permitan asegurar la existencia de una sociedad donde la corrupción cada vez sea menor, con el consiguiente mayor saneamiento y eficiencia de la administración pública y privada.

La Organización de los Estados Americanos, OEA., en la Convención Interamericana contra la Corrupción, (Marzo 1996) planteó la conveniencia de considerar la aplicabilidad de medidas destinadas a crear, mantener y fortalecer "Normas de conducta para el correcto, honorable y adecuado cumplimiento de las funciones públicas".

Al estudiar diversos aspectos de la Ética profesional y por ende sus implicaciones en el desempeño personal y profesional, el profesional de la docencia, forma parte de un Equipo de Trabajo, que se define como "Un grupo de personas con roles específicos y responsabilidades, organizados para trabajar juntos hacia metas y objetivos comunes, en los cuales cada miembro depende de los otros para llevar a cabo responsabilidades y así alcanzar metas y objetivos" (Metropolitas Life Insurance Co).

La integración de un equipo de trabajo debe incluir en su concepción lealtad, aceptación, optimismo, colaboración, respeto, confianza y armonía.

Con esto se persigue enfatizar en desarrollar habilidades y destrezas, sentido de cohesión, logro de metas, cumplimiento de responsabilidades y mayor dedicación. .

Los diez problemas mas comunes que se presentan en un equipo de trabajo son los siguientes:

  •  Incertidumbre
  •  Disgregación
  •  Autoritarismo
  •  Miembros autoritarios, dominantes y reacios
  •  El apresuramiento por obtener logros
  •  Aceptación de opiniones como hechos sin cuestionamientos
  •  Atribución de funciones no inherentes a su rol profesional
  •  Descalificación de alguno de sus miembros
  •  Lucha de poder entre sus miembros

 Las condiciones mínimas para alcanzar el éxito en un equipo de trabajo son entre otras la de propiciar la existencia de una estructura plana y flexible, con valores y visión compartidas, donde la lealtad, la aceptación, el optimismo, la colaboración, el respeto, la confianza y la armonía son elementos indispensables para su optimo desenvolvimiento.

 El sentido de cohesión, el logro de metas, cumplimiento de responsabilidades y la dedicación son otros aspectos a considerar dentro de las cualidades de un equipo de trabajo.

 Todo lo que pueda suponer una ayuda para que las decisiones tomadas por un equipo o un miembro de el, sean éticamente correctas es bienvenida. Puede ser útil, como sugiere Laura Nashh, de la Boston University, hacerse algunas preguntas:

  •  ¿Cuál es el objetivo preciso?
  • ¿Cómo se ha llegado hasta aquí?
  • ¿Qué intenciones persigue esta decisión?
  • ¿Se perjudica a alguien? 
  • ¿Es previsible un cambio de circunstancias capaz de modificar los puntos de vista?
  • ¿A quien estoy dispuesto a dar explicaciones?,  etc.

 Y en este sentido la existencia de los códigos de Ética resulta muy útil porque indica unos puntos de reflexión y también "porque puede impedir paradoja de aislamiento, según la cual cada uno quiere actuar bien moralmente, si los demás también lo hacen, pero no lo hace si teme ser el único que actúa moralmente", y esto es muy importante en el desempeño de sus funciones para el profesional de la docencia, y este elemento por cierto:

 ¿Como puede ser reconocido objetivamente? ¿Bajo que parámetros y quien los establece? Este no se contemplaba en la ley de Educación de 1955 (Vigente hasta 1980)  como lo podemos observar en su Articulo 68 que señala únicamente  que: "para el ejercicio de la enseñanza se requiere del titulo correspondiente", y el Articulo 69 de la misma Ley indicaba "... no pueden ejercer cargos docentes en los establecimientos de enseñanza: c) quienes cometan faltas contra las buenas costumbres".

 Es de singular característica que para  el año 1955, los parámetros para el ejercicio de la docencia eran las buenas costumbres y en el año 1980 se incorpora la moralidad, pero no indica la Ley como se puede medir o evaluar en el docente, ni siquiera quien podrá realizar esta evaluación, tal como puede apreciarse en el Articulo 78 del Reglamento del Ejercicio de la Profesión Docente.

 La existencia de buenas Leyes o Códigos de Ética en el caso que nos ocupa no basta para garantizar un orden social justo. De hecho ya se sabe que ante cualquier ley cabe manifestar el deseo de cumplirla o cabe, por el contrario, dar rienda suelta a la inclinación a evitarla (Ortiz, 1995).

 Esto ya depende más de la cultura de los pueblos y de las personas. Y la ética nunca está de más. Porque está claro que esa actitud de fondo constituye un sentimiento moral. Bajo esta perspectiva no se puede descalificar la proliferación de códigos éticos diciendo que están de más, o que son triviales.

 El asunto reclama una consideración mucho mas detenida. Como siempre, requiere distinguir, porque llamamos código de  conducta a cosas muy diversas. Y no conviene mezclar.

 Cuando algunos organismos reguladores del mercado de valores imponen un código de comportamiento, lo hacen con la clara intención de que se cumpla. En el poder que ostenta radica el que los enunciados dejen de ser simples recomendaciones para convertirse en exigencias. En este sentido, algunos colegios profesionales y asociaciones han emitido en los últimos años diversas indicaciones acerca del buen hacer profesional que, por lo menos, facilitan la actuación de quienes desean operar correctamente.

 Para enmarcar las prácticas profesionales, vemos surgir códigos de comportamiento para psicólogos, abogados, fiscales, jueces, ingenieros, médicos, periodistas, enfermeras, investigadores, educadores, etc.

 Los códigos que rigen a los  profesionales se basan en el carácter no cuestionable -no negociable- de la dignidad personal, de la veracidad, de la necesidad de establecer relaciones justas y de actuar según la prudencia.

 Abundan las recomendaciones acerca de como deben ser las relaciones con los educandos, padres y representantes, compañeros de trabajo u colegas, contribuyentes, usuarios de servicios públicos, proveedores, empleados, directivos y con el medio ambiente incluso. Los códigos de muchas instituciones suelen apuntar hacia objetivos diferenciados, que se desean acaben impregnando el diario quehacer de la vida de una determinada organización.

 "Es muy fácil ironizar o ridiculizar un código de estilo colgado de una pared, o sacado de una agenda. Pero esa misma  actitud denotaría la falta de interés por cambiar las prácticas o usos menos adecuados".

 La aceptación de un código de Ética, por tanto, es algo mas que una declaración de buenas intenciones, ya que nos introduce en una perspectiva moral diferente; representa unos contenidos objetivos, fijos, admitidos por todos, no negociables, gracias a lo cual la actuación éticamente correcta pasa de entrañar un cierto riesgo - el riego de quedarse solo - a ser socialmente reconocida y premiada.

 Cuando existe una referencia Ética objetiva - tenida por válida por todos los miembros de una organización - las acciones ya pueden ser juzgadas como  correctas  o incorrectas; mientras que si no existen referencias comunes las acciones se mueven con criterios estratégicos: hago una cosa u otra según lo que vaya a recibir a cambio, o según las repercusiones que puedo prever, o según se intuya hasta donde va a llegar la otra parte, etc.

 Es por ello que proponer los elementos que conformarían un Código de Ética para los Profesionales de la Docencia, independientemente de sus funciones, es fundamental, si se quiere una mayor identificación y compromiso del funcionario con su rol y con la institución a la cual representa.

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Comentarios Necesidad de un Código de Ética para el Profesional de la Docencia

Muy interesante.  Cierto y válido todos tus pensamientos.  Me gusta la forma en la que narras los hechos y manejas las ideas.

Saludos,

LEVM 
LEVM LEVM 25/08/2010 a las 05:17
hola soy una maestrante en Orientacion Educativa de la Romulo Gallegos. Estado guaricoestoy elaborando mi tesis sobre la difusion del codigo de etica del profesional de la docencia y necesito material para el marco teorico. 
damaris hernandez damaris hernandez 04/01/2011 a las 21:44
Me encuentro realizando mi tesis sobre administración educativa y el cumplimiento de funciones del personal docente,y cada vez me voy enterando que tien que ver con el comportamiento profesional,la sicosociologia y la ética. Le estoy muy agradecida por tratar este tema, ahora está en cómo hacer para que los  colegas permitan que se les coloque el chip de la ética en sus cabecitas...valla tareita...abrazos
maria elena maria elena 26/03/2011 a las 06:33
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djpao djpao 30/05/2011 a las 20:47
ufff muy bun artiluco flicidades
djpao djpao 30/05/2011 a las 20:48
Actualmente la sociedad nesecita un poco de formación ética por eso me parece interante el  tema, por que no vasta con que un profesional conosca su disciplina científica, sino tiene ética pedagógica  para dirigirse  a la ciudadanía entonces esta harando en el mar.

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